A la cuadrilla de pata negra y corazón de oro….
Cuando la noche de Jueves Santo caía, en el barrio donde todo debería ser Misericordia, ya que lleva por nombre “el del Cristo”; uno de sus vecinos, costalero de la Misericordia misma, terminaba de prepararse para la noche más especial del año.
Obedeciendo a su conciencia cofrade tomó su costal, colgó su medalla al cuello, dio un beso a su madre y se fue hacia el templo para otra noche más, alcanzar la gloria. Gloria de encontrarse frente a un Cristo que le espera para ser sus pies durante unas horas.
Tras este ritual que se repite de manera inmemorial en el corazón de todos los cofrades, y con papeleta de sitio en mano, entró dispuesto a obedecer las órdenes de su capataz hasta que de nuevo llegara la recogía.
Tras este ritual que se repite de manera inmemorial en el corazón de todos los cofrades, y con papeleta de sitio en mano, entró dispuesto a obedecer las órdenes de su capataz hasta que de nuevo llegara la recogía.
Quiso sin embargo el destino, que en la primera levantá de la Misericordia y con gran pesar en su alma, se diera cuenta, que al flaquearle las fuerzas, no podía seguir el camino que otros compañeros estaban llamados a realizar esa noche.
Casi llorando, penando por saber lo que dejaba, abandonaba su estación de penitencia en la calle y cambiaba su puesto privilegiado a los pies de Cristo por postrarse a los pies de Cristo, pero desde su cama, aguantando otra penitencia, la de no poder estar ahí.
Casi llorando, penando por saber lo que dejaba, abandonaba su estación de penitencia en la calle y cambiaba su puesto privilegiado a los pies de Cristo por postrarse a los pies de Cristo, pero desde su cama, aguantando otra penitencia, la de no poder estar ahí.
Mientras tanto en la calle, una cofradía, la “Cofradía” de nuestros amores y desvelos, cumplía penitencia al son costalero del rachear incesante.
¡Ese es el son de “pata negra”, porque son de “pata negra” los que lo marcan!.
Y es que los pata negra del costal en Valdepeñas lo son, no solo por el son que marcan en su andar, sino por el son que marca su corazón. Corazones de oro, que en ningún momento olvidaron al costalero del que al principio les hablaba.
Olé señores!!, porque esos pequeños detalles, son los que hacen grandes a las personas y a mí, fiel testigo de lo suscrito, no me cabe duda de que ustedes son grandes costaleros y mejores personas.
A seguir haciendo historia cuadrilla!!!! A la gloria con Fátima!!!!




0 comentarios: